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A nadie le gusta quedarse sin empleo. Sin embargo, contar con una red de protección que garantice unos ingresos mientras se busca un nuevo trabajo es fundamental. Aquí es donde entra en juego la cotización por desempleo, un pilar básico del sistema de la Seguridad Social en España.
La cotización por desempleo no solo representa una retención en la nómina, sino también una inversión en seguridad y estabilidad para el futuro. Gracias a ella, los trabajadores pueden acceder a una prestación económica si su contrato finaliza de forma involuntaria, siempre que cumplan los requisitos establecidos por el SEPE.
Comprender cómo funciona este mecanismo —qué porcentaje se aplica, quién debe cotizar, cómo se calcula la base de cotización o qué papel desempeñan la empresa y el trabajador— es clave para saber a qué derechos se tiene acceso y cómo se determina la cuantía del paro.
En este artículo te explicamos de forma clara qué es la cotización por desempleo, cómo se refleja en la nómina, quiénes están obligados a cotizar y qué factores influyen en la prestación. Además, verás cómo herramientas como PayFit pueden simplificar la gestión de nóminas y asegurar que todas las cotizaciones se realicen correctamente.
La cotización por desempleo hace referencia al porcentaje que se aplica sobre la base de cotización y que se destina a cubrir el riesgo de quedarse sin empleo. Esta aportación se realiza tanto por parte del trabajador como por parte de la empresa, y constituye una de las contingencias más importantes dentro del sistema de la Seguridad Social. Gracias a esta contribución, el empleado podrá acceder a una prestación por desempleo cuando su contrato se extinga de forma involuntaria, es decir, por causas ajenas a su voluntad, como un despido o la finalización de un contrato temporal.
Esta cotización, que se descuenta mensualmente en la nómina, tiene como objetivo garantizar una protección económica temporal al trabajador mientras busca un nuevo empleo. Además, sirve para financiar otras medidas de apoyo al empleo, como políticas activas de inserción laboral o programas de formación profesional promovidos por el SEPE.
Por su parte, la cuantía de la prestación por desempleo no es igual para todos, ya que depende de una combinación de factores. Entre los más determinantes se encuentran el tipo de contrato (indefinido, temporal o formativo), la duración del empleo, el salario bruto percibido y, por tanto, las bases de cotización acumuladas a lo largo del tiempo. También influye el total de días cotizados durante los últimos seis años, ya que este periodo determinará la duración del subsidio.
En resumen, a mayor base de cotización y más días cotizados, mayor será la prestación por desempleo. Por ello, comprender cómo funciona este sistema resulta esencial tanto para trabajadores como para empresas, ya que de él depende el acceso a una cobertura económica segura y justa en caso de pérdida del empleo.
Modelo de nómina - Excel
Encontramos diferentes bases y tipos de cotización por desempleo. El Régimen general es el más común y por el que se rigen la mayoría de los trabajadores.
Los trabajadores autónomos no tienen desempleo como tal, sino que reciben una prestación por cese de actividad.
En términos generales, salvo algunas excepciones, a todos los trabajadores por cuenta ajena se aplica cotización por desempleo, en contrato indefinido o temporal, así como también en los contratos formativos y a percibir la prestación por desempleo si han cotizado el tiempo suficiente.
Todo esto se recoge en el Régimen General de la Seguridad Social, en el Sistema Especial Agrario o en el Régimen de Trabajadores del Mar.
Es decir, cotizar o no por desempleo dependerá del tipo de contrato y del Régimen de la Seguridad Social. Como norma general, cotizarán todos los empleados por cuenta ajena, excluyendo el Régimen del Hogar.
Así pues, los empleados con un contrato indefinido o temporal cotizarán por desempleo, mientras que los becarios (recordemos que no tienen contrato ni relación laboral) no cotizan por esta contingencia.
Estos no mantienen una relación laboral con la empresa, por lo tanto, los estudiantes que realizan prácticas curriculares y prácticas extracurriculares, no tendrán derecho a percibir la prestación por desempleo, ya que no estarán cotizando.
Para tener derecho a prestación por desempleo es necesario cumplir ciertos requisitos. Por ejemplo, quienes han perdido el empleo de forma temporal o definitiva, siempre de forma involuntaria, y cumplen una de las causas establecidas para estar en situación legal de desempleo.
La base de cotización por desempleo es un importe sobre la base del cual se calcula el total a cotizar por cada contingencia y la cuantía que el trabajador va a recibir de prestación por desempleo de acuerdo con el promedio de sus cotizaciones de los últimos 180 días y sin tener en cuenta lashoras extraordinarias.
La base reguladora de la prestación por desempleo se calculará dividiendo las cotizaciones efectuadas por desempleo en los 180 días anteriores a la situación legal de desempleo entre 180. Para el cálculo de la base reguladora se excluirá la retribución por horas extraordinarias.
En términos generales y sin entrar en especificidades sobre los conceptos de la nómina, a más retribución, más base de cotización y, por tanto, mayor será la prestación por desempleo.
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Es decir, la cotización por desempleo es un elemento esencial del sistema de protección social español, ya que garantiza que los trabajadores puedan acceder a una prestación económica cuando pierden su empleo de forma involuntaria. Comprender cómo se calcula, quién debe cotizar y qué factores influyen en la cuantía final es clave tanto para empleados como para empresas.
Llevar un control preciso de las bases y porcentajes de cotización permite evitar errores y asegurar los derechos laborales. Herramientas como PayFit facilitan esta gestión automatizando el cálculo de nóminas, las cotizaciones a la Seguridad Social y los trámites con el SEPE, ofreciendo transparencia y tranquilidad en todo el proceso.
En definitiva, cotizar correctamente por desempleo no solo es una obligación legal, sino también una garantía de seguridad y estabilidad económica ante posibles imprevistos laborales.
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La cotización por desempleo es una de las contribuciones más importantes dentro del sistema de la Seguridad Social en España. Se trata del porcentaje de la base de cotización que aportan tanto la empresa como el trabajador con el objetivo de cubrir la contingencia de pérdida involuntaria del empleo. Esta cotización se realiza de manera periódica y se refleja directamente en la nómina del trabajador como un descuento, formando parte de los conceptos que la empresa declara y gestiona ante la Seguridad Social.
Gracias a estas aportaciones, el trabajador adquiere el derecho a percibir una prestación económica por desempleo si su contrato se extingue de forma involuntaria, como ocurre en despidos, finalización de contratos temporales o extinción de contratos formativos. Es decir, la cotización por desempleo funciona como una red de seguridad económica, ofreciendo un apoyo temporal mientras la persona busca un nuevo empleo.
La cuantía de la prestación no es fija y depende de varios factores: el tipo de contrato (indefinido, temporal o formativo), la duración del empleo, el salario percibido y el total de días cotizados durante los últimos años. También se tiene en cuenta el promedio de las bases de cotización de los últimos 180 días, excluyendo las horas extraordinarias. En general, a mayor base de cotización y más días trabajados, mayor será la prestación, lo que convierte a esta cotización en un elemento clave para la planificación financiera y la seguridad laboral del trabajador.
En resumen, la cotización por desempleo no solo es una obligación legal para empresas y empleados, sino también una herramienta fundamental de protección social, que garantiza estabilidad y respaldo económico frente a la pérdida involuntaria del empleo.
La base de cotización por desempleo es el importe económico sobre el cual se calculan las aportaciones a la Seguridad Social destinadas a cubrir la contingencia de desempleo. En otras palabras, es la cantidad que sirve de referencia para determinar cuánto se cotiza mensualmente y, posteriormente, cuál será la cuantía de la prestación por desempleo a la que el trabajador tendrá derecho si pierde su empleo de forma involuntaria.
Esta base se obtiene, por lo general, tomando el promedio de las bases de cotización de los últimos 180 días trabajados, siempre excluyendo las horas extraordinarias. Es decir, solo se tienen en cuenta las retribuciones habituales del trabajador: el salario base, los complementos salariales y otras percepciones regulares sujetas a cotización.
La base de cotización por desempleo está directamente relacionada con el salario bruto mensual del empleado. Cuanto más alto sea este salario, mayor será la base de cotización y, en consecuencia, más elevada será la prestación por desempleo que se perciba. No obstante, existen límites máximos y mínimos fijados por la Seguridad Social para garantizar la equidad del sistema.
En definitiva, conocer la base de cotización por desempleo es fundamental tanto para calcular correctamente las nóminas como para prever la cuantía de la prestación que correspondería en caso de desempleo. Además, permite a los trabajadores entender mejor cómo sus aportaciones mensuales se transforman en una protección real ante la pérdida de empleo.
En términos generales, todos los trabajadores por cuenta ajena están obligados a cotizar por desempleo, independientemente de que su contrato sea indefinido, temporal o formativo. Esta cotización garantiza el derecho a percibir una prestación económica si se produce la pérdida del empleo de forma involuntaria, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por la Seguridad Social y el SEPE.
La obligación de cotizar recae tanto sobre la empresa como sobre el trabajador, siendo la empresa la encargada de ingresar la totalidad de las cuotas en nombre de ambos. El porcentaje aplicado varía en función del tipo de contrato, del régimen de la Seguridad Social al que pertenezca el empleado y de las características del puesto.
No obstante, existen algunas excepciones. Por ejemplo, los becarios o estudiantes en prácticas —tanto curriculares como extracurriculares— no cotizan por desempleo, ya que no mantienen una relación laboral con la empresa, sino formativa. Del mismo modo, ciertos colectivos incluidos en regímenes especiales, como el Régimen del Hogar, tampoco cotizan por esta contingencia.
En cambio, los trabajadores autónomos cotizan a través de un concepto diferente: la prestación por cese de actividad, que actúa como un “paro” específico para este grupo y se gestiona directamente con la Seguridad Social.
En el Régimen General, la empresa aporta un 5,50 % y el trabajador un 1,55 %. Para contratos temporales a tiempo completo o parcial, la empresa cotiza un 6,70 % y el trabajador un 1,60 %. Los trabajadores del hogar con contrato indefinido cotizan un 5,50 % a cargo del empleador y 1,55 % a cargo del empleado.
El cálculo de la cotización por desempleo en la nómina se realiza aplicando un porcentaje determinado sobre la base de cotización por desempleo del trabajador. Esta base se corresponde con el salario bruto y otros conceptos salariales sujetos a cotización, excluyendo las horas extraordinarias.
Por ejemplo, si la base de cotización de un trabajador es de 2.000 € y el porcentaje a su cargo es del 1,55 %, la retención en la nómina sería de 31 €. Esta cantidad se descuenta directamente del salario del empleado y se ingresa junto con la parte correspondiente de la empresa a la Seguridad Social. La empresa realiza su aportación adicional, que varía según el tipo de contrato: en contratos indefinidos suele ser del 5,50 %, mientras que en contratos temporales puede ascender al 6,70 %.
Es importante tener en cuenta que estos porcentajes se aplican de manera mensual y forman parte de los conceptos de nómina que la empresa debe gestionar y declarar ante la Seguridad Social. La correcta aplicación de estos cálculos asegura que el trabajador tenga derecho a percibir la prestación por desempleo en caso de que finalice su contrato de manera involuntaria.
Además, la cotización por desempleo influye directamente en la base reguladora del subsidio, ya que cuanto mayor sea la base de cotización, mayor será la cuantía de la prestación. Por ello, tanto trabajadores como empresas deben verificar que las aportaciones se realizan correctamente y se reflejan adecuadamente en la nómina. Esta transparencia evita errores y garantiza la protección económica del trabajador frente a situaciones de desempleo.
A diferencia de los trabajadores por cuenta ajena, los trabajadores autónomos no cotizan por desempleo en el sentido tradicional. Esto significa que no tienen derecho a la prestación por desempleo que reciben los empleados al finalizar un contrato de manera involuntaria.
Sin embargo, los autónomos pueden acceder a una cobertura específica conocida como prestación por cese de actividad, que funciona como un seguro frente a la pérdida de ingresos cuando cesan sus actividades de manera involuntaria. Esta prestación protege a los trabajadores por cuenta propia frente a situaciones como baja de ingresos, cierre del negocio o situaciones de fuerza mayor que impidan continuar con la actividad económica.
Para poder recibir esta prestación, los autónomos deben estar dados de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) y realizar una cotización específica, cuya cuota mínima en 2025 es del 0,9 % sobre la base de cotización elegida. A diferencia del sistema para empleados, esta modalidad se gestiona directamente con la Seguridad Social, y el acceso a la prestación requiere cumplir ciertos requisitos, como tener cotizado un período mínimo, estar al corriente de pagos y justificar la causa del cese de actividad.
En definitiva, aunque los autónomos no cotizan por desempleo como los empleados por cuenta ajena, la prestación por cese de actividad les ofrece una red de seguridad económica adaptada a sus necesidades, garantizando un apoyo financiero temporal en caso de que se vean obligados a interrumpir su actividad profesional.
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Las bases de cotización son uno de los elementos que encontramos dentro de los conceptos de nómina.
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