La reforma laboral aprobada mediante el Real Decreto-ley 32/2021, en vigor desde marzo de 2022, marcó un antes y un después en el mercado de trabajo español. Aunque no es una norma nueva, sus efectos siguen plenamente vigentes en 2026 y continúan influyendo en la contratación, la negociación colectiva y la gestión de personas en las empresas.
Desde su entrada en vigor, se consolidó un nuevo marco en aspectos clave como la simplificación de los tipos de contrato, el refuerzo del contrato indefinido, el endurecimiento de las sanciones administrativas y la actualización de reglas sobre convenios colectivos.
También se reformularon varios preceptos del Estatuto de los Trabajadores, especialmente en materia de contratación temporal y en la regulación del contrato fijo-discontinuo, que ha ganado protagonismo en sectores con actividad estacional o intermitente.